Dos Fechas, Dos Historias

El primero de julio pasó sin pena ni gloria para la mayoría. Washington no renovó el T-MEC en su forma actual. Punto. Ninguna ruptura, ningún colapso. La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) confirmó que el acuerdo sigue en vigor mientras las partes negocian. México y Canadá, por su parte, ya expresaron su intención de renovarlo formalmente.

Tres semanas de silencio relativo. Después, el 23 de julio, otra decisión, esta vez con dientes: un arancel del 10 por ciento sobre productos mexicanos, con ciertas excepciones. La razón no tiene nada que ver con el T-MEC. Es una acción bajo la Sección 301, dirigida contra 60 economías que, según la USTR, no lograron implementar correctamente una prohibición de importaciones fabricadas con trabajo forzado. México cayó en la categoría del 10 por ciento.

Mezclar ambas cosas en una sola narrativa —"Estados Unidos rechazó el T-MEC, por eso llegó el arancel"— es simplemente incorrecto. Son dos procesos distintos, con orígenes distintos, corriendo en paralelo.

Lo que Sigue Abierto

La tercera ronda de negociaciones bilaterales se celebró del 21 al 23 de julio en Ciudad de México. Sobre la mesa: industria automotriz, acero y aluminio, condiciones laborales, agricultura, seguridad económica. La cuarta ronda ya tiene fecha tentativa para septiembre, en Washington.

Lo que todavía no está claro —y aquí conviene ser cautos— es si las mercancías que cumplen las reglas de origen del T-MEC quedan automáticamente exentas del arancel de la Sección 301. Los documentos publicados hasta ahora por la USTR detallan excepciones por categoría de producto, pero no establecen esa exención de forma general. Habrá que esperar el texto del Federal Register para confirmarlo.

Mezclar ambas cosas en una sola narrativa es simplemente incorrecto. Son dos procesos distintos, con orígenes distintos, corriendo en paralelo.

El Peso del Déficit

Detrás de las siglas y los porcentajes hay una cifra que no se mueve mucho, año con año: el déficit comercial de bienes de Estados Unidos con México llegó a 196,900 millones de dólares en 2025, según el Buró del Censo. Es un récord. La oficina lo subraya sin rodeos en su reporte anual.

Ese número —no los 976 mil millones que circulan en algunas notas, sino un comercio total de bienes cercano a los 871,600 millones— es el que realmente explica por qué México sigue en el radar de Washington, más allá de cualquier titular sobre trabajo forzado o revisión de tratados.

Para ordenar lo que sí sabemos con certeza a esta fecha:

  • T-MEC: no se renovó el 1 de julio en su forma actual, pero permanece vigente; las negociaciones siguen abiertas hasta al menos septiembre.
  • Arancel del 23 de julio: nace de una investigación distinta, bajo la Sección 301, por incumplimiento en la prohibición de importaciones con trabajo forzado.
  • Categoría de México: 10 por ciento, con excepciones por tipo de producto todavía no completamente detalladas.
  • Pendiente de confirmar: si los bienes que cumplen las reglas de origen del T-MEC quedan exentos del nuevo arancel.

Nada de esto se resuelve pronto. La cuarta ronda de negociaciones llegará en septiembre, y hasta entonces el statu quo —tratado vivo, arancel aparte, déficit récord— seguirá siendo la fotografía más precisa de la relación comercial entre los dos países. Para más detalles sobre la acción de la Sección 301, la USTR publicó el comunicado oficial en julio.