Chile entra al segundo trimestre de 2026 con casi todos los indicadores macroeconómicos apuntando en la misma dirección alentadora -y casi todos los indicadores políticos apuntando en el sentido contrario. El resultado es un país cuyos mercados financieros celebran un futuro que su Congreso todavía no ha aceptado entregar.
Los números que justifican el optimismo
La economía chilena creció 2,5% en 2025, superando las estimaciones de consenso, con un cuarto trimestre que sorprendió al alza gracias a la producción minera y una ola de confianza inversionista tras el triunfo electoral de Kast en diciembre de 2025. La inflación, que llegó a rozar el 14% en 2022, bajó a 2,4% en febrero de 2026 -la primera lectura bajo 3% en cinco años-, lo que permitió al Banco Central mantener su tasa de política monetaria en 4,50% después de recortarla en 675 puntos base acumulados desde 2022. El IPSA, el índice de la bolsa de Santiago, cerró 2025 con un retorno total de 56%, su mejor año calendario en tres décadas, y luego marcó un máximo histórico de 11.721 puntos el mismo día de la investidura de Kast. La inversión extranjera directa neta llegó a 14.500 millones de dólares en 2025, frente a 13.100 millones el año anterior. El cobre, que impulsa cerca de la mitad de los ingresos por exportaciones de Chile y una décima parte de su PIB, se transa bien por sobre sus promedios históricos, con proyecciones de consenso para 2026 entre 11.400 y 12.500 dólares la tonelada.
La reforma que gatilló el rally
Kast asumió el 11 de marzo de 2026, y en cinco semanas presentó lo que la prensa local ha llamado una "megarreforma": un paquete de más de 40 medidas que abarca competitividad tributaria, reconstrucción post-incendios, reactivación de la construcción, certeza para la inversión y disciplina del gasto. Su pieza central es una rebaja del impuesto corporativo de 27% a 23%, que acercaría a Chile al promedio de la OCDE y afectaría a unas 150.000 empresas que emplean a la mitad de la fuerza laboral formal del país. Un crédito anual a la nómina de 1.400 millones de dólares apunta a 235.000 pequeñas y medianas empresas. El paquete también reinstauraría el sistema tributario integrado que existía antes de las reformas de la era Boric, eliminando la doble tributación sobre las utilidades repartidas a los accionistas, y ofrecería una garantía de invariabilidad tributaria por 25 años para proyectos de inversión de largo plazo.
Por qué los números no dan en el Congreso
La coalición de Kast no controla ninguna de las dos cámaras: el Senado está empatado y su alianza es minoría en la Cámara de Diputados, lo que significa que cada disposición relevante necesita votos de la oposición para avanzar. El economista de la Universidad de Chile Jorge Berríos ha dicho que el crédito de integración tributaria completa entre el impuesto corporativo y el personal "no va a pasar bajo ninguna circunstancia", y un analista político citado en la prensa local calificó de "difícil" incluso un calendario a septiembre de 2026 para una aprobación parcial. Observadores internacionales han hecho eco del escepticismo: un análisis de Bloomberg advirtió que las rebajas tributarias de corto plazo arriesgan ampliar el déficit fiscal antes de que se materialice cualquier dividendo de crecimiento, mientras Fitch Ratings ha señalado que las presiones de gasto están poniendo a prueba la capacidad de Kast de mantener su plan de consolidación en curso. La aprobación de Kast ya había caído a 47% tras un controvertido decreto sobre el precio de los combustibles, sumando presión política doméstica encima de la aritmética legislativa.
La complicación del cobre
El auge de las materias primas que está impulsando a los mercados chilenos también está tapando un problema estructural en la mayor productora de cobre del país. La estatal Codelco produjo apenas 1,332 millones de toneladas en 2025 -un avance marginal que incluyó la pérdida de unas 45.000 toneladas por un accidente fatal en su mina El Teniente-, y en enero de 2026 la propia empresa pospuso su calendario de producción máxima de 2027 a 2034, citando infraestructura envejecida y una deuda que supera los 20.000 millones de dólares. La producción nacional de cobre de hecho cayó 3% interanual en enero de 2026, tocando un mínimo de nueve años. Kast ha prometido acelerar los permisos mineros, pero las correcciones que Codelco necesita se miden en años, no en sesiones legislativas.
Litio: el discurso pro-mercado frente a una realidad estatal
Kast hizo campaña prometiendo reclasificar el litio para que pudiera explotarse bajo concesiones ordinarias en vez del actual modelo de asociación con el Estado -un cambio que requiere modificar el código minero chileno, exactamente el tipo de mayoría legislativa que no tiene. La empresa conjunta entre SQM y Codelco de la era Boric, que hoy rige la producción de litio en el Salar de Atacama hasta 2060 y le da al Estado el 70% de los márgenes operativos hasta 2030, permanece intacta; Kast se ha comprometido a respetarla. Un análisis legal resumió la brecha sin rodeos: hasta que una nueva legislación diga lo contrario, los inversionistas deberían asumir que el sector del litio en Chile sigue operando bajo el modelo liderado por el Estado que Kast criticó en campaña.
Lo que realmente está en juego para el resto de 2026
La deuda pública ha subido de 28% del PIB antes de 2019 a 42,7% en 2025, reduciendo el colchón frente al techo fiscal autoimpuesto de 45% -parte de la razón por la que los economistas están atentos a si las rebajas tributarias de Kast se aprueban antes o después de que sus prometidos 6.000 millones de dólares en recortes de gasto realmente se materialicen. La mayoría de los pronosticadores, incluidos el FMI y el propio Ministerio de Hacienda de Chile, ven el crecimiento de 2026 aterrizando entre 2,0% y 2,4%, más o menos en línea con el potencial estructural del país -sólido, pero no el despegue que parte del entusiasmo del mercado sugiere. La pregunta práctica para la segunda mitad de 2026 es si Kast puede convertir un mandato de mercado en uno legislativo: si suficiente parte de la megarreforma sobrevive a las negociaciones en comisión como para contar como un triunfo, o si Chile termina con otro ejemplo de un presidente amigable con el mercado cuya agenda es real pero, en palabras de una evaluación poselectoral, "incremental más que transformadora".