El béisbol cubano entra en una etapa de reordenamiento administrativo que, aunque no toca las reglas de juego en el terreno, sí redefine quién paga, dónde se juega y quién puede organizar qué. La Comisión Nacional de Béisbol y Sóftbol confirmó a finales de julio que ya tiene armado un paquete de reajustes pensado para la temporada del 2026, y sus efectos se sentirán a lo largo de todo el año en las nueve provincias y en La Habana.
El uniforme, ahora responsabilidad territorial
La Comisión Nacional de Béisbol y Softbol ya alista un paquete de reajustes para la temporada del 2026 que incluye, entre sus formulaciones, la responsabilidad de las provincias de confeccionarse los trajes de todas las categorías para los torneos del país. Esa medida contiene el vestuario del certamen concebido para las personas con discapacidades, y solo se exceptúa de ese traspaso a la Liga Élite, que seguirá siendo asumida centralmente por el ente deportivo. El organismo superior ya orientó a los territorios cuáles deben ser las características de esos uniformes, así como las dimensiones de los logotipos asociados, como ya es costumbre. Para el clásico de la pelota cubana se mantienen los artículos mínimos del atuendo obligatorio, entre ellos camisas y pantalones de visitador y de casa, que sigue garantizando la Federación Cubana de Béisbol y Softbol.
Estadios principales, uso restringido
Otra de las normativas previstas establece que en los estadios principales de cada provincia solo podrán desarrollarse eventos de la Serie Nacional, el Sub-23 o confrontaciones internacionales, mayormente. Las lides del Sub-15 y el Sub-18 pasan a jugarse en las Escuelas de Iniciación Deportiva Escolar (EIDE), mientras que para auspiciar eventos de las Pequeñas Ligas será de cumplimiento obligatorio contar con instalaciones que satisfagan la normativa correspondiente, pues de lo contrario no podrán fungir como home club. También se recomienda que las academias provinciales no se alojen dentro de los estadios cabecera de cada territorio.
Una 64 Serie que sirve de banco de pruebas
El reajuste para 2026 llega justo cuando la 64 Serie Nacional, todavía en curso, atravesó su propia ronda de modificaciones de calendario. La Comisión Nacional de Béisbol anunció cambios dirigidos a reorganizar juegos pendientes y la postemporada, con el objetivo de concluir el campeonato antes de los compromisos internacionales de 2026. Las modificaciones alcanzaron los juegos no celebrados y sellados y la etapa de play off, una medida adoptada por la acumulación de encuentros suspendidos y la necesidad de cumplir con el calendario internacional fijado a partir del 23 de enero. Como parte de esos ajustes, las series de cuartos de final y semifinal se disputaron al mejor de cinco partidos, mientras que la gran final conservó su formato original a siete juegos.
Ya entrada la fase final, el organismo rector quiso despejar dudas sobre la integridad del reglamento. El titular de la Federación Cubana de Béisbol y Sóftbol, Juan Reinaldo Pérez Pardo, explicó junto al director del certamen, Carlos Martín, los detalles organizativos de la última parte del torneo, y subrayó que el reglamento actual se ajusta a los requerimientos internacionales de la Confederación Mundial de Béisbol y Sóftbol, sobre todo en lo relativo al control de lanzadores y al registro de jugadores. Cada plantel clasificado viaja con una nómina activa de 27 beisbolistas, con posibilidad de registrar hasta 40 atletas antes de cada compromiso.
Por qué esto importa más allá del terreno
El traslado de la carga financiera del uniforme hacia las provincias, sumado a la restricción del uso de los estadios cabecera, apunta a un mismo objetivo: centralizar lo de mayor visibilidad (Liga Élite, Serie Nacional, Sub-23) y descentralizar el gasto y la logística de las categorías de base. Es una reorganización silenciosa pero de fondo, que se sentirá en cada provincia desde el arranque de la 65 Serie Nacional y que convivirá, en los primeros meses de 2026, con los compromisos internacionales del equipo Cuba: el Clásico Mundial de Béisbol de marzo y, más adelante, los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Santo Domingo.
Qué viene después
Las federaciones provinciales tienen ahora la tarea de ajustar presupuestos para cumplir con las nuevas normas de vestuario antes del arranque de la próxima Serie Nacional, mientras que las EIDE deberán absorber la carga competitiva de las categorías Sub-15 y Sub-18 que antes se jugaban en los estadios principales. El verdadero examen llegará cuando se confirme el calendario oficial de la 65 Serie Nacional, momento en el que se sabrá si estos reajustes administrativos logran convivir, sin tropiezos, con la temporada internacional más cargada que ha tenido el béisbol cubano en años recientes.