El 24 de junio de 2026, el Consejo Nacional Electoral de Colombia certificó lo impensable hace apenas dieciocho meses: un abogado costeño sin experiencia en cargos públicos, fundador de un movimiento político de apenas dos años de vida, será el próximo presidente de la república. Abelardo de la Espriella obtuvo 12,9 millones de votos — el mayor caudal electoral de la historia colombiana — en una segunda vuelta que se decidió por menos de un punto porcentual: 49,66% contra 48,70%.
Gustavo Petro, después de horas de silencio y de insinuar fraude ante sus seguidores, reconoció los resultados e inició formalmente el proceso de empalme. Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico, había concedido la derrota el día anterior.
Cómo llegó hasta aquí
La primera vuelta del 31 de mayo reveló la magnitud del desplazamiento: de la Espriella obtuvo 43,7% de los votos, superando las encuestas que lo ubicaban diez puntos abajo. Su campaña combinó redes sociales, concentraciones masivas y el respaldo de iglesias evangélicas para disputarle el electorado de clase media y periferia urbana a los candidatos tradicionales. Donald Trump le envió un mensaje público antes de la segunda vuelta calificándolo de "líder inteligente, fuerte y tenaz" y expresando su respaldo total — un espaldarazo que en Colombia de 2026, con relaciones bilaterales al borde de la ruptura por sanciones al gobierno Petro, resultó más valioso que cualquier pauta publicitaria.
El presidente electo también recibió felicitaciones del chileno José Antonio Kast, del argentino Javier Milei y del ecuatoriano Daniel Noboa, quien prometió eliminar aranceles a productos colombianos si De la Espriella resultaba electo. La geopolítica regional reconfiguró el resultado antes del conteo.
La herencia económica: números que no mienten
El nuevo presidente recibirá un país con indicadores macroeconómicos profundamente deteriorados. El déficit fiscal cerró 2025 en 6,2% del PIB — casi el doble del límite que establece la regla fiscal, que el gobierno Petro suspendió en junio de 2025 — y la deuda pública supera el 61% del PIB. La inflación subyacente se reaceleró al 5,5% en los primeros meses de 2026, muy por encima de la meta del 3% del Banco de la República (BanRep).
La crisis más inmediata, sin embargo, no es fiscal sino institucional: en marzo de 2026, el ministro de Hacienda del gobierno Petro abandonó en pleno la reunión de la junta del BanRep en señal de protesta por la decisión de subir tasas. Dado que la Constitución impide que la junta sesione sin el ministro, la política monetaria quedó paralizada en el peor momento posible. Morgan Stanley ha advertido que el próximo gobierno "heredará una situación fiscal difícil". La tasa de política monetaria se ubica en 11,25%.
Con todo, hay señales que justifican cierto optimismo: el PIB creció 2,6% en 2025, la tasa de desempleo bajó y la informalidad laboral cayó al 55,6% en marzo de 2026, desde 59,1% en 2022. La inversión extranjera directa llegó a 6.600 millones de dólares. Y Colombia registró una cosecha récord de café que impulsó las exportaciones.
Seguridad: la promesa que ganó la elección
La "Paz Total" de Petro — su política de negociación simultánea con todos los grupos armados, incluidas disidencias de las FARC, el ELN y bandas del narcotráfico — fue el principal argumento electoral de De la Espriella en su contra. Los críticos señalan que la producción de coca alcanzó niveles récord durante el gobierno saliente, lo que le valió a Colombia la descertificación de Estados Unidos en materia de lucha antidroga en septiembre de 2025 y la revocación del visado de Petro por parte del Departamento de Estado. Las sanciones del Tesoro contra Petro bajo autoridades antinarcóticos permanecen vigentes.
De la Espriella ha prometido unirse a la Coalición Contra Cárteles de las Américas de Trump y adoptar un enfoque de seguridad similar al del presidente salvadoreño Nayib Bukele, con uso de poderes de emergencia y reclusión masiva. Esa postura generó reparos en organizaciones de derechos humanos, pero le garantizó la narrativa de "orden" que necesitaba para capturar al electorado cansado de la violencia.
La relación con el Congreso: el problema que nadie menciona
El margen de victoria en segunda vuelta fue de menos de un punto porcentual. En el Congreso elegido en marzo, el Pacto Histórico de Petro conservó la bancada más grande tanto en Senado (25 de 103 escaños) como en Cámara (43 de 183), seguido por el Centro Democrático con 17 y 28 curules respectivamente. De la Espriella tendrá que construir coaliciones legislativas desde cero para aprobar cualquier reforma de fondo — exactamente el mismo problema que condenó gran parte de la agenda de Petro.
Lo que viene
El 7 de agosto de 2026, De la Espriella tomará posesión como presidente. Las variables a vigilar en los primeros meses son tres: si el nuevo ministro de Hacienda logra recomponer la credibilidad del BanRep y presentar un plan creíble de consolidación fiscal ante los mercados y las calificadoras; si la promesa de restablecer relaciones con Washington se traduce en el levantamiento de sanciones y en una agenda comercial concreta; y si el discurso de seguridad extrema se implementa con controles institucionales o deriva hacia el tipo de política que ha generado cuestionamientos internacionales en El Salvador. El peso colombiano y el índice Colcap ya reaccionaron positivamente al resultado — los mercados están apostando al primer escenario. La historia colombiana advierte que conviene esperar los primeros 100 días.